esguince de pie y tobillo

ESGUINCE DE PIE Y TOBILLO

Los esguinces de tobillo suponen aproximadamente un 60% de las lesiones que llegan a nuestros servicios de urgencias y consultas externas, produciéndose más de la mitad de ellas durante la práctica deportiva.

El esguince es una lesión de uno o varios ligamentos debida a un movimiento forzado del tobillo (inversión o eversión) que supera la resistencia mecánica de dichos ligamentos.

Es muy importante realizar una correcta valoración y posterior tratamiento para evitar futuras complicaciones.

Tipos de esguinces del pie y tobillo

El esguince puede afectar al:

  • Complejo ligamentoso lateral externo
    Es el esguince más frecuente e involucra los ligamentos de la parte externa del tobillo (fascículo peroneoastragalino anterior o talofibular anterior, fascículo peroneocalcáneo o calcaneofibular y peroneoastragalino posterior o talofibular posterior). Se produce por un mecanismo de inversión forzada lesionando habitualmente el fascículo del ligamento peroneoastragalino anterior y en ocasiones el peroneocalcáneo.
  • Complejo ligamentoso lateral interno
    Es un esguince menos frecuente. En este caso se produce un mecanismo de eversión forzada, lesionando el ligamento lateral interno o ligamento deltoideo.

Dependiendo de la gravedad de la lesión podemos clasificar los esguinces en tres grados:

  • Grado I (leve): se produce una distensión del ligamento con ruptura de alguna de sus fibras. En la exploración clínica existe un dolor leve, con escaso o nulo hematoma y sin inestabilidad.
  • Grado II (moderado) o rotura parcial. Se puede apreciar un derrame, hematoma o equimosis en el borde externo del tobillo o del pie. Además, el paciente presenta dolor y puede presentar inestabilidad.
  • Grado III (grave) o rotura total del ligamento. En la exploración física se objetiva un dolor importante, hematoma y tumefacción e imposibilidad para la marcha.

¿Qué factores pueden llevar a un paciente a padecer un esguince del pie y tobillo?

Existen una serie de factores que pueden llevar a una persona a sufrir un esguince de tobillo:

  • A mayor edad mayor es la probabilidad de sufrir un esguince, sobretodo en pacientes deportistas.
  • Patologías previas en el pie y tobillo como puede ser las alteraciones en la alineación del retropié como es el caso del pie cavo – varo o las patologías relacionadas con el tendón de Aquiles.
  • Sobrepeso
  • Atrofia muscular o falta de entrenamiento.
  • Inestabilidad crónica o pacientes que sufren esguinces de repetición.
  • Tipo de actividad deportiva: deportes explosivos o que requieren movimientos rotacionales.
  • Tipo de calzado.

¿Qué tratamiento se aconseja?

El tratamiento en la fase aguda del esguince ha cambiado en los últimos años, priorizando cada vez más la carga precoz y la movilización controlada del tobillo. En este sentido, en la fase aguda se recomienda aplicar el protocolo POLICE (protection, optimal load, ice, compresion, elevation).

  • Protección: consiste en realizar vendajes funcionales o incluso ortesis de tobillo que limiten el movimiento durante la fase aguda.
  • Carga óptima: cada vez, somos menos partidarios del reposo absoluto que ha demostrado no ser beneficioso en el tratamiento de este tipo de lesiones. Lo que recomendamos es realizar una carga óptima, que variará en función de cada paciente, y un reposo relativo en lugar de reposo absoluto.
  • Hielo : el hielo local o crioterapia ayuda a reducir el dolor y la tumefacción, sobre todo, durante las primeras 72 horas. Recomendamos la aplicación de hielo local 3 – 4 veces al día durante unos 15 – 20 minutos.
  • Compresión y elevación: la compresión realizada con el vendaje funcional así como mantener la extremidad elevada cuando estemos en reposo, favorece la disminución de la inflamación y por tanto mejora la sintomatología y la recuperación.

El tratamiento quirúrgico de estás lesiones, se reserva para casos de inestabilidad de tobillo o dolor persistente secundario. Sin embargo, este tratamiento no suele realizarse en el momento agudo, excepto en lesiones muy complejas o lesiones en las que ha fracasado el tratamiento conservador.

¿Cómo podemos prevenir un esguince del pie y tobillo?

  • Es importante realizar un correcto calentamiento antes de toda práctica deportiva y estiramientos al finalizar.
  • Utilizar calzado adecuado.
  • Después de una lesión, es importante consultar a un especialista de pie y tobillo y realizar una correcta recuperación funcional para evitar complicaciones
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