MOCHILAS Y DOLOR DE ESPALDA:¿MITO O REALIDAD?

El dolor espalda de nuestros hijos/as es un motivo frecuente de consulta al ortopeda infantil.

La incidencia de dolor de espalda se cifra, según estudios y edades, entre el 10 y el 50% de la población infantil. Tanto la cervicalgia como el dolor dorsal y lumbar aumentan durante la adolescencia. Este hecho es importante puesto que se ha visto que los adolescentes que sufren dolor de espalda tienen un riesgo más aumentado de padecer dolor de espalda en la vida adulta.  

Estudios epidemiológicos han identificado factores de riesgo para la lumbalgia inespecífica, tales como: género femenino, deportes competitivos, altos niveles de actividad o exceso de sedentarismo, historia familiar, determinados perfiles psicológicos (adolescentes ansiosos) y el uso de mochilas. 

La literatura no especializada sobre las consecuencias para la columna del uso de las mochilas escolares es numerosa, siendo un tema poco estudiado por la literatura científica hasta hace relativamente pocos años. 

Los estudios epidemiológicos han comprobado que el uso diario de mochilas que pesan más de un 15-20% del peso del niño/a puede asociarse a dolor de espalda, así como el uso inadecuado de la mochila puede resultar en cambios posturales y de la marcha.  Aunque no se ha definido todavía un peso crítico para la mochila de un niño/a, se conoce que se pueden transportar cargas de mochila entre el 7.5 y el 15% del peso corporal sin aumentar el coste metabólico más allá de lo que se requiere para mover solo el propio peso del portador. Ahora bien, hay estudios que afirman que con cargas de menos del 15% del peso corporal, hay pacientes que ya presentan dolor de espalda. 

Otro punto de debe tenerse en cuenta es la altura del individuo. Los niños/as bajos que llevan mochilas igual de cargadas que sus compañeros de clase más altos tienen más propensión al dolor de espalda. 

Hay estudios que confirman alteraciones en la postura de la cabeza, de las cervicales y de los hombros durante el uso de una mochila con un peso del 18% del peso corporal. 

Lo que NO presenta evidencia científica es que el uso de una mochila pueda desarrollar una deformidad estructural de la columna como es la escoliosis o la cifosis. 

En resumen, para minimizar los efectos del uso de las mochilas por parte de los niños y adolescentes, debemos recomendar que lleven el menor peso posible, siempre sin superar el 15% del peso del individuo. Por parte del niño/a debemos recomendar que se usen las dos tiras de la mochila y que éstas estén ajustadas de forma que la mochila descanse sobre la zona dorsal y no sobre la zona lumbar, aunque este dato no es apoyado por todos los estudios de que disponemos. 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *